Mágico e inesperado destino el de esas amistades que rompen tus espacios ya delimitados. Tras más de un año de paso por Serbia aun no me he hecho a este molde: el de esas amistades que cuestan ser conseguidas. A los que leían de chicos al griego Epicuro o se abstraen aun hoy en la poesía de Cernuda les sonara aún más la imperiosa ley del deseo. Esa fatal inercia incansable de lograr lo que uno ansía. Insistir e insistir en un objetivo sin por ello estar nunca del todo en equilibrio con uno mismo. La fatiga y la ansiedad de lo que no se tiene del todo. Cabe ese día en el que se consigue pero para entonces ya es demasiado tarde y sobre el horizonte se abren nuevos deseos. En Serbia la condición de extranjero tiene un valor y la de la amistad tiene otro que contrastan pero no se excluyen. La de extranjero te es entregada desde un inicio por tu rareza, y la de la amistad se te puede resistir a ser entregada… pero una vez conseguidas se alimentan unas a otras. Lograr dejar de ser extranjero para pasar a ser amigo es uno de esos deseos que uno va dibujando en la arena de la playa o en los troncos de los árboles de un parque. Decir que he logrado satisfacerme del todo faltaría a la verdad, mas sigo tan envuelto en ese camino sin retorno que una serbia me regala una imagen ortodoxa en madera de Sveti Mihailo (San Miguel), hoy 21 de noviembre de 2007, y se aparece ese mágico e inesperado destino del que se acuerda de ti en fecha serbia tan señera, cuando apenas hace unas horas esa misma imagen no formaba parte de ti. Dejas de ser extranjero para ser Miguel. Por eso de la amistades satisfechas, gracias.
ннннннннннннннннннннннннннннннннннннннннннннн
бббббббббббббббббб
Para mi amiga Наташа Даниловић...
ммммммммммммммммммммммmmmm
mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada