miércoles 19 de diciembre de 2007

Émile Durkheim y el ruido



Émile Durkheim murió de pena causado por su propia tristeza. Su hijo cayó en combate en Salónica durante la I Guerra Mundial y se sumió en su propia autodestrucción. Antes reflexionó apasionadamente sobre la fuerza de los lazos sociales.

El sociólogo francés insistió toda su vida en recalcar este tema, hasta el punto de asumir que cualquiera de los estados en el orden internacional es un reflejo material de estos lazos sociales. Y sobre esos lazos sociales volcó gran parte de sus investigaciones. Sus conclusiones todavía llegaban más lejos y determinaban que las reacciones sociales podían ser predecibles si se establecían en su ecuación las variables acertadas. Un suicidio para este autor era más probable en aquellas sociedades que brindaban a sus miembros más libertades, como lo eran a finales del S-XIX las sociedades protestantes. Con lo que sin poder predecir un suicidio sí creía estar muy cerca del origen. Sociedad protestante = Mayor índice de suicidios. Llegó a declarar incluso que los "hechos sociales deben ser tratados como cosas", como objetos mesurables y cuantificables sometidos a teorías y regularidades.
NNNNNNNNN
De alguna manera siempre he pensado que la causalidad en su perfecta secuencia resultaba algo absolutamente inalcanzable cuando nos movemos en términos de relaciones personales. Porque A haga B sobre una persona llamada C no siempre tiene que resultar D. En Belgrado está secuencia es igual de discutible que lo es en Vigo o Pontevedra. Si un ruido ensordecedor por ejemplo en el piso de arriba de tu casa, en la calle Marsala Birjuzova, suena a las 6.00 de la mañana, y te despierta, y tú acudes a los vecinos semidesnudo para que llamen a la policía, inmediatamente descubrirás que uno tras otro dirán que, aunque ese ruido es fatalmente peligroso, no llamarán nunca a la policía. Todos te animarán a ti, un extranjero objeto de suspicacias y carne de recelos policiales, a llamar por teléfono. El ruido pasó, pero después de 10 horas. Si seis familias deciden que no se hace nada, allí tendríamos tal vez a Durkheim para darse la razón a sí mismo sobre las relaciones de causalidad existentes entre Belgrado, Policía, Ruido, Vecino semidesnudo...

Mi propia causalidad, la que yo me atrevía a asumir y con muchas dudas, era que, de aquella mañana, con ese ruido estremecedor, no podía surgir nada positivo. Lo sucedido reafirmó mi planteamiento… la preocupante vulnerabilidad de los lazos sociales. Por suerte no existen esas anticipadas causalidades y los lazos sociales dependen de hacer de ellos nuestra propia causa.