«José María Heredia fue herido de muerte el día que abandonó Cuba. Una muerte lenta y dolorosa la del poeta, como la de aquellos que esperan un final que no por previsible se vuelve más grato. 35 años de vida, dominados por idealismos incontenibles, rebosantes de inspiración libertaria, que apenas cabían en los márgenes que imponía el inmenso océano.»Cuba es siempre una contradicción apasionante vista desde Europa. Su historia cosmopolita y sus raíces más tradicionales; la revolución y la transición que se resiste; la belleza del paisaje y de las gentes y la Cuba de turistas y jineteras. Todo esto ha inspirado a Miguel Rodríguez Andreu esta reflexión, en la que toma como referencia la vida y los ideales del gran poeta romántico cubano José María Heredia.
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